Una depuración de toxinas en toda regla

Cosas antipáticas o dañinas que he preferido eliminar de mi vida, siempre y cuando me ha sido posible, claro.

No me gustan los estereotipos y trato de evitar juzgar nada ni a nadie basada en ellos. Trato, pero nuestra mente está configurada para crearlos. Así que, al final, es inevitable.
No me gustan, paralelamente, los prejuicios y trato de evitarlos... el resto es igual que el anterior.
La expresión "políticamente correcto" ni serlo para quedar bien. En muchos casos es artificial e hipócrita. Hay quienes se refugian tras estas ambigüedades para no escandalizar, evitar la polémica, cuando en realidad son eufemismos insultantes que intentan dulcificar. Utilizar circunloquios y rodeos para ser políticamente correcto no te hace, ni más correcto, ni mejor político, ni mejor persona. La discriminación y los prejuicios no desaparecen sólo por ocultarlos tras expresiones políticamente correctas. Además de una importación de EEUU, la expresión "ser políticamente correcto" es en sí misma un eufemismo con el fin de aparentar más moderado y ortodoxo de lo que se es en realidad.

Ver clones por la calle ni oir opiniones ajenas en boca de mis interlocutores. O sea, los borregos. Con perdón de los borregos auténticos.
Oír "no sé", "no puedo", "ya lo intento pero" o "es que". Son excusas y no me gustan las excusas y (auto) justificaciones. Las excusas y pretextos son la representación virtual de nuestros miedos reales.
La gente que se queja de todo y no hace nada.
La gente ignorante que cree que no lo es.
No me gusta quien habla en plural en nombre del que tiene al lado, como si el de al lado no tuviese una opinión propia.

No me gustan (detesto) las injusticias, ni la gente que aprovecha el dolor, la ignorancia o la debilidad de otros para cometer abusos, encubrimientos, corrupciones o simplemente justificaciones.
Cuando la gente dice cosas como "es que Fulanita vale mucho". Todos valemos lo mismo.
Lo de "Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy". Me parece desolador y conformista.

No me gusta la palabra "tolerancia" porque para mi implica aceptación "a pesar de". Prefiero evitar juzgar a tener que tolerar.
La indolencia ante las circunstancias ni la gente que deja que las cosas le pasen en lugar de hacer que le pasen cosas.

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Las conversaciones vacuas, ir de compras y los centros comerciales y detesto el chismorreo y juzgar a la gente individualmente. Sí me gusta analizar el comportamiento y las intenciones detrás de ellos.
Las conductas conservadoras ni deterministas. Creo en el cambio, el aprendizaje, en la existencia como forma de superacion constante.
No me gusta cuando están siempre de acuerdo conmigo, prefiero que me reten y retar.
No me gusta tampoco estar de acuerdo, prefiero llevar la contraria para cuestionar, aprender y descubrir. Y a veces también para incordiar un poquito. Depende de quién tenga delante. Lo curioso es que yo también entro siempre al trapo cuando me chinchan. Será porque soy como un toro bravío, o sea, tauro. ¡Que no! ¡Que no creo en la astrología!
Cuando la gente sienta cátedra y se cree poseedora de la verdad absoluta.

Escuchar a gente, supuestamente culta y de talla, hablar mal, con poca propiedad. Eso de que pongan plurales en verbos que no los llevan (Habían cuatro personas); el laísmo (la dije que...) y el colmo de lo anterior, cuando añaden una ese en la 2ª persona del singular del pretérito perfecto, me repatea los higadillos (LA dijisteS. Aaaaaaaah! ¡Qué horror!); y, tanto como el dequeísmo, el queísmo, que es lo contrario, es decir, en omitir el de, por miedo al dequeísmo supongo (Informo, aviso, advierto, me alegro, olvidé, me acordé DE QUE... no que...). Pero todo lo anterior es pasable en nosotros, el pueblo llano. Los que no nos dedicamos a la comunicación o la cultura, no salimos en la radio, ni en la tele ni en programas serios (ya sabemos que hay cierto tipo de televisión en el que todo atisbo de un nivel de cultura mínimo brilla por su ausencia). Si sales en la tele como persona ilustrada o con un mínimo de cultura y pretendes iluminarnos, al menos corrige tu dequeísmo: Juan Rosell, Pte. de la Patronal; Francisco Marhuenda, director de un periódico de tirada nacional, La Razón y, OJO, exdirector de gabinete del ministro de EDUCACIÓN y CULTURA. Lamentable.

No me gustan los toros ni que se mantengan tradiciones simplemente porque lo son.
Los convencionalismos ni hacer algo porque es lo que "se hace" o es "lo normal". Lo normal me da miedo.

Las multitudes ni las grandes reuniones. Lo mío son los grupos reducidos.
Los realities ni los concursos de televisión. Detesto Telecinco y Cuatro. Hace años que mi mando a distancia se los salta. En serio.
La sección de deportes de las noticias, aunque a veces me haga llorar. ¿Por qué lo llaman deportes cuando quieren decir fútbol? No deberían llamarla deportes sino "Sálvame Fútbol".

No me gusta el calor. No me gusta el frío. Y tengo el termostato algo defectuoso. En eso estoy ... fastidiada con jota.
Maquillarme ni las cremas hidratantes. A mis casi 46 años, no las uso. 
No me gusta decirle a la gente lo que debe hacer, pero sí te digo que este ejercicio viene bien para saber de qué quieres alejarte en tu vida y a qué quieres acercarte... O sea, no te digo que lo hagas pero... ahí lo dejo.

Volver la WTF! Bío

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